Que se corte la luz a la noche, y dormida tengas menos memoria que un pez... Sí, es feo.
22/4/14
Que se corte la luz a la noche, y dormida tengas menos memoria que un pez... Sí, es feo.
7/4/14
Aveces pasa que la razón
corta el hilo y se va volando
con los vientos de una pasión
que a otros cielos se van soplando.
Se te escapa de las manos
y te deja sola en la vía
abrazado a una confución
que no te lleva a una salida
Y todo es culpa del corazón,
que no toma una decisión.
Soñar puede cambiarnos la vida
Soñar suele curar las heridas
Amar para cambiarnos la vida
Y amar, para curar las heridas.
5/4/14
Cuando voy caminando en la calle con cara de orto y me cruzo a alguien que sonríe, lo miro con más cara de orto porque pienso que se ríe de mi. Cuando voy sonriendo y me cruzo a alguien que me mira para el orto porque piensa que me estoy riendo de él, me sonrío más porque pienso que su cara de orto es porque piensa que me estoy riendo de él. Cuando...
Bueno, algo así.
1/4/14
7/3/14
5/2/14
27/1/14
Parece mentira que la ilusión se rompa con un simple abrir y cerrar de ojos, que las palabras engañen, que las miradas maten o que los sueños estén hechos para hacernos un poco más felices (recordad que no son buenos tiempos para los soñadores). La vida no es fácil, nunca nadie ha dicho eso. El amor duele, los buenos amigos se cuentan con los dedos de una mano, nos van a romper el corazón mil veces, nos harán daño, se reirán de nosotros, nos clavarán puñaladas en cuanto nos giremos. Porque las personas son así, no esperes que nadie piense en tus sentimientos ni un segundo, porque no lo harán. La gente piensa en ella y en su propio beneficio. Bienvenido a eso que suelen llamar vida.
4/1/14
Pero vos decime que si.
Si.
No, no es ese el si que quiero.
Si. ¿ Así?
¿Sabes lo que pienso?
Y ahí me cague para siempre la vida.
Si.
No, no es ese el si que quiero.
Si. ¿ Así?
¿Sabes lo que pienso?
Y ahí me cague para siempre la vida.
3/1/14
2/1/14
1/1/14
"Se dice que cada persona sufre a su manera, que unos lo hacen más que otros, que la vida a veces nos pega duro, que a veces nos ahogamos en vasos de agua… Sin embargo, nadie sabe con exactitud, el dolor del otro. Nos comprendemos, claro que lo hacemos pero nunca lo suficiente. Es por ello que nunca midamos el dolor del otro, respetémoslo, escuchémoslo y abracémoslo fuertemente, en la manera de que no nos dejemos solos.”
26/12/13
"La gente cree que un alma gemela es la persona con la que encajas perfectamente, que es lo que quiere todo el mundo. Pero un alma gemela auténtica es un espejo, es la persona que te saca todo lo que tienes reprimido, que te hace volver la mirada hacia dentro para que puedas cambiar tu vida. Una verdadera alma gemela es, seguramente, la persona más importante que vayas a conocer en tu vida, porque te tira abajo todos los muros y te despierta de un portazo. Pero, ¿vivir con un alma gemela para siempre? Ni hablar. Se vive demasiado mal. Un alma gemela llega a tu vida para quitarte un velo de los ojos y se marcha."
"Comer, Rezar, Amar", Elizabeth Gilbert.
22/12/13
No sé, te sentís como… bien, muy diferente. Te sentís como… que estas en una página completamente diferente ahora, te sentís raro pero… Supongo que es como…
- Ella ha estado sentada ahí emborrachándose en el bar... Dice que es mas rápido contar las cosas que no están mal contigo.
Idiota, realmente estas sintiendo esta mierda?.
3/12/13
Desperté con pocos recuerdos de anoche. Más bien sentía que mi cabeza era una madeja de hilos que ni siquiera servían para armar algo. Tenía imágenes cóncavas en escenas convexas. Difíciles de remediar, por cierto. El ventilador giraba haciendo ruido y de repente se me daba vuelta el mundo, y caía en un profundo mareo que me costaba varios segundos de inmovilidad. Luego pisaba el suelo con miedo, porque muy pocas veces son las que regreso intacta. Rezaba para que mi celular no sonara con la intensidad de siempre, y aquél despertar no fue ninguna excepción. Rompió con mis tímpanos. Y estalló el mal humor. Le pegué una patada al puf lleno de ropa y libros. El movimiento brusco soltó de mi cuello el aroma más suave que he sentido en mi vida; tenía tres besos escondidos en el pelo. Aunque estoy segura que fueron dados en la nuca, mientras yo estaba boca abajo.
Y ahí fue cuando sonreí. Sonreí porque siempre pierdo la memoria, sólo que esta vez volvió en la escena que más me quería guardar.
Recaigo en la adicción de tu invierno mientras todo se vuelve ruidoso tras mi retina. Huele a cafeína y sueños atrapados bajo el colchón, la lluvia no para de susurrarme. Me duelen los huesos, aunque en realidad no los siento, solo noto el sabor amargo de la nostalgia. Nostalgia a mis recuerdos, nostalgia a la nada en su significado absoluto. Capitulo tus misterios en una taza de té, me los trago a palo seco y procedo a temblar de frío tras notar el calor desaparecer de mi organismo. El color del invierno me derrite el corazón, y aún así no consigue curarlo.
19/11/13
16/11/13
No, no creo en el destino. Alguien dijo por ahí que creer en el destino es ser cobarde, y no estuvo tan errado (si, yo determino en este caso que no lo estuvo). El destino es la excusa perfecta para no hacerse cargo de lo que uno hace o deshace. Es la excusa perfecta para no involucrarse, el destino siempre tiene la culpa. Esto quita los méritos también en el caso de aspectos positivos. Esto demuestra que la gente me sigue rodeando, no me deja pensar, perdían. Volviendo al destino, uno es responsable de lo bueno y de lo malo, uno construye segundo a segundo, minuto a minuto, hora a hora, día a día, semana a semana, mes a mes, año a año, lustro a lustro, década a década, siglo a siglo, milenio a milenio. Aunque dudo de estas últimas dos aseveraciones, porque hasta ahora nadie vivió lo suficiente como para hacerse cargo de eso.
12/11/13
Me asomo a los ladridos. ¿Qué hace este árbol despierto?. Las sombras no se apartan, se aprietan a sus cuerpos. No me agrada esta calma, este silencio muerto, sin carne, puro hueso. A través de la veta, mineral, de una nube, aparece la luna. Ya me lo sospechaba. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer?
Lo miro.
Quiero ulular.
No puedo.
Lo miro.
Quiero ulular.
No puedo.
Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando. Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar. Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca. Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. Llorar todo el insomnio y todo el día.
Estoy podrida de ver boludeces masivas en Facebook, podes encontrar de todo. No faltan las pendejas boluditas que están enamoradas de un pibe que no les da bola que se unen a grupos como ''Dame bola'' o ''Yo también extraño a alguien'' Flaca, SI QUERES QUE TE DE BOLA ENTREGALE EL ORTO FORRA . También están las/los pajeros/as que se unen a grupos como ''Típico, estas resfriado y respiras por la boca'' o ''Típico, te golpeas y te agarras el lugar donde te golpeaste'' TODOS SOMOS HUMANOS Y TENEMOS LAS MISMAS COSTUMBRES PELOTUDO . O las (pendejas en su mayoría) que ponen: ''Centro con Débora Meltrozo, la buscamos a Susana Horia para ir a lo de Elvio Lador a que nos rompa bien el ano con su pija arenosa así nos duele mucho, después vengooo (MP)'' gilas... . Y ni hablar de las pendejas que se sacan fotos tomando frizee o gancia y son RE locas. Pero está el chabón del alto guiso que aparece en TODOS lados. ME TIENE LOS HUEVOS LLENOS, igual que los escombros de la vida, ceros a la izquierda de los wachiturros. Están las resentidas que se firman entre amigas ''Te voy a hacer sufrir, pagaras por tus pecados, ya te supere, blabla'' A VER, SI LE FIRMAS ESO A TU AMIGA ES PORQUE TODAVIA LO TENES EN MENTE A ESE CHABON QUE TE DIO UN BESO ESTANDO RE EN PEDO Y NO SE ACUERDA NI DE TU NOMBRE . También las gordas feas que se sacan una foto pasable y las muy forras de las amigas le firman ''Sos hermosa, que envidia''. Y las zorras que muestran la cola en las fotos ¿que necesidad?.
29/10/13
Y si, hoy es una de esos días en que detesto a esta sociedad, detesto a cada persona que no tiene valores y que no tiene respeto hacia nadie e incluso hacia ellos mismos, detesto a cada persona que se cree superior a otras, que cree que tiene el poder de herir, matar a otras personas con que derecho? No lo sé. Detesto a cada persona que es igual a todas, que sigue a otras, nunca cambiará el mundo y, bueno, por lo menos con ese tipo de personas podemos saber que existen otras personas que no son iguales a ellas asi como yo y quizás tu persona que está leyendo esto...
15/10/13
"He experimentado de todo, y aseguro que nada es mejor que estar en los brazos de alguien que amas "
John Lennon
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amor,
antes del atardecer,
John Lennon,
me haces bien
8/10/13
Poco hombre, es aquel que prefiere a una fácil por no jugársela por una que valga la pena. Poco hombre es aquel que enamora a todos los días a una diferente, cuando tendría que enamorar todos los días a la misma mujer. Poco hombre es aquel que no acepta sus errores, se olvida de quien ama y busca en otros besos por lo que no se animo a luchar.
(Via 'Es mi realidad')
Veo mi reflejo en el espejo ¿Por qué me estoy haciendo esto a mí misma? Perdiendo mi mente en un pequeño error, casi dejo a la verdadera yo en el estante. No lo pierdas todo en la confusión de las estrellas. Ver es engañar, soñar es creer. Está bien no estar bien. A veces es difícil seguir a tu corazón, las lágrimas no significan que estés perdiendo. Todos tenemos moretones, sólo se fiel a quien eres. Peinándome el cabello. Olvidé qué hacer para entrar en el molde. Cuanto más intento menos funciona, porque todo en mi interior grita no.
29/9/13
Aprendí que pueden decirte cien mil cosas bonitas y llevarte al cielo, pero sólo un acto puede dejarte en el piso. Aprendí que si te necesitan te buscan, aprendí que el orgullo vale menos que el amor, Aprendí que si te aman, te tienen que amar por sobre TODO. Aprendí que valen los hechos y las palabras se las lleva el viento.
19/9/13
30/8/13
¿Alguna vez has repasado todos los momentos con una persona una y otra vez buscando los primeros signos de que algo va mal? Solo hay dos opciones: que es un ser humano malvado y desprovisto de emoción o que es un robot.
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Pelicula
28/8/13
13/8/13
Juraría que jamás lo quise, pero que él sí lo hizo. Que me gustaron sus pecas y su cuello pero que jamás lo quise de verdad. Juraría que jamás quise de él más que esos efímeros segundos a su lado, más que los absurdos besos y su timidez.
Yo no lo quise y él me amó.
Juraría que de él me gustaron sus burbujitas y la efervescencia, esa manera que tenía de hacer como que nada le importaba tanto y que no quería verme. Juraría que de él amé su ilusión, el empeño que tenía en serse infiel.
Tal vez yo lo quise, pero él estaba loco por mi.
Me gustó de él ese modo de preocuparse, su mirada errante cual estrellas perdidas clavada en mi. Lo que me habían contado acerca de cuánto me quería y aquello de no poder soltarnos ni a mi ni a mi recuerdo, una tarde tras una boda cualquiera, robando pétalos de rosas, tan rojas como sus labios.
Me gustó de él que ni una sola vez ha latido mi corazón por sus suspiros y él, él que habría sido capaz de matar, manchando su nívea inocencia, por mi.
Me gustaba de él todo eso de que estaba polarizada, de su salvajía y lo del ángel abandonado. Y me enamoró cómo sufría por cada sintecho que veía, que no se cuidaba y evitaba los espejos.
Me gustaba de él que ni siquiera él se quería, que estaba tan solo y teñido de lágrimas, perdido en círculos polares, plantado en cemento.
Y no le molestaba que no lo quisiera, que ni siquiera lo amara, pero aún así me quería más que a su propia alma.
Bueno, tal vez lo quise un poco, pero él mucho más.
Él, que no sabía mucho de eso de besar pero adoraba aquello de abrazarse al primero que encontrara, y eso de escuchar mis latidos y asegurarse de que nadie se iba nunca. Y que fue el valiente por romper el hielo y jugarlo todo a una cartas sin valor alguno. Lo apostaba siempre todo. Todo su capital y cada una de sus moléculas, intentaba dejarse llevar y créanme cuando les digo que ojalá no lo hubiese destrozado porque la realidad es que yo nunca quise nada de él pero que habría parado el mundo por verlo sonreír.
Tal vez fui la última a la que amó con algo de cordura y las más absurda de las locuras a la para y es que él y yo sabemos que busca a alguien mejor. Busca a alguien mejor que yo cuando todo el mundo lo es pero aún así él me ama.
Él necesitaba que lo amara y yo jamás lo hice. Y es que me escribe historias en la cama bien entrada la madrugada.
Y ya no puede abrazar sin recordar mis latidos desiguales y algo nerviosos por aquello de no querer soltarlo y aún así no estar a su lado.
Y ya no juega a ser mejor porque lo até a sus fantasmas. Todo podría estar mejor porque rompe a llorar al pensar en mi y es que yo jamás lo quise pero no sé dónde habría llegado él por mi.
Y es que yo lo quise pero él a mi no tanto. Porque creo que lo quiero y quiero creer en algo más. Porque no puedo quitármelo de la cabeza, con sus vestidos de colores y sus abrigos tan gruesos. Y las piernas que parecían romperse caminando por las calles aquél Febrero.
382
Lo que dura se estropea y acaba pudriéndose, nos aburre, se vuelve contra nosotros, nos satura, nos cansa. Cuántas personas que nos parecían vitales se nos quedan en el camino, cuántas se nos agotan y con cuántas se nos diluye el trato sin que haya aparente motivo ni desde luego uno de peso. Las únicas que no nos fallan ni defraudan son las que se nos arrebata, las únicas que no dejamos caer son las que desaparecen contra nuestra voluntad, abruptamente, y así carecen de tiempo para darnos disgustos o decepcionarnos.
-Los enamoramientos, Javier Marías-
29/7/13
“Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso si! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme! [...] Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.”
23/7/13
'Había vuelto el arlequín, el muñequito de torta, el disfraz de la mujer maravilla, todos juntos, combinados intentando formar una nueva personalidad para confrontar este momento: abandono. Y peor aún: reemplazo. Ser abandonado es desprenderse de un lazo, desajustarse el cinturón: sentirse inseguro. Cuando alguien me abandona me siento huérfana, perdida, sin tierra. En cambio, el reemplazo es aún peor. Es un bosque sin neblina, donde claramente veo que no solo me han dejado a un lado, sino que lo hicieron por un propósito o mejor: por una persona.'
Y no, antes de que preguntes, no lo sé, no sé si te quiero, no sé si me gustas, no sé si sólo te deseo, no sé ni siquiera si podría estar enamorándome de vos... Sé que me miras y me pongo nerviosa, sé que me sonreís y sonrío, como una autómata, como si tu sonrisa arrastrara a la mía a través de un hilo invisible, sé que te abrazaría al menos 500 veces al día, sé que me alegro cuando sé que te voy a ver, sé que pienso en vos a menudo, demasiado a menudo quizás, sé que me encantaría saber que pensas en mí... sé que cuando me preguntas "¿Qué tal?", te diría "Bien, con ganas de vos"
16/7/13
Viste cuando la vida te sorprende para mal?
Bueno, así.
De la nada.
De repente.
Paff!. Que loco todo
Bueno, así.
De la nada.
De repente.
Paff!. Que loco todo
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?
No entiendo la gente que no se juega por lo que quiere. ¿Cuantas vidas se creen que van a tener para hacerlo?
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a nadie le importa,
imbècil,
incoherencia
8/7/13
Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar un dibujo al lado del tuyo, lo atribuiste a una casualidad o a un capricho y sólo la segunda vez te diste cuenta que era intencionado y entonces lo miraste despacio, incluso volviste más tarde para mirarlo de nuevo, tomando las precauciones de siempre: la calle en su momento más solitario, acercarse con indiferencia y nunca mirar los grafitti de frente sino desde la otra acera o en diagonal, fingiendo interés por la vidriera de al lado, yéndote en seguida.
Tu propio juego había empezado por aburrimiento, no era en verdad una protesta contra el estado de cosas en la ciudad, el toque de queda, la prohibición amenazante de pegar carteles o escribir en los muros. Simplemente te divertía hacer dibujos con tizas de colores (no te gustaba el término grafitti, tan de crítico de arte) y de cuando en cuando venir a verlos y hasta con un poco de suerte asistir a la llegada del camión municipal y a los insultos inútiles de los empleados mientras borraban los dibujos. Poco les importaba que no fueran dibujos políticos, la prohibición abarcaba cualquier cosa, y si algún niño se hubiera atrevido a dibujar una casa o un perro, lo mismo lo hubieran borrado entre palabrotas y amenazas. En la ciudad ya no se sabía demasiado de que lado estaba verdaderamente el miedo; quizás por eso te divertía dominar el tuyo y cada tanto elegir el lugar y la hora propicios para hacer un dibujo.
Nunca habías corrido peligro porque sabías elegir bien, y en el tiempo que transcurría hasta que llegaban los camiones de limpieza se abría para vos algo como un espacio más limpio donde casi cabía la esperanza. Mirando desde lejos tu dibujo podías ver a la gente que le echaba una ojeada al pasar, nadie se detenía por supuesto pero nadie dejaba de mirar el dibujo, a veces una rápida composición abstracta en dos colores, un perfil de pájaro o dos figuras enlazadas. Una sola vez escribiste una frase, con tiza negra: A mí también me duele. No duró dos horas, y esta vez la policía en persona la hizo desaparecer. Después solamente seguiste haciendo dibujos.
Cuando el otro apareció al lado del tuyo casi tuviste miedo, de golpe el peligro se volvía doble, alguien se animaba como vos a divertirse al borde de la cárcel o algo peor, y ese alguien como si fuera poco era una mujer. Vos mismo no podías probártelo, había algo diferente y mejor que las pruebas más rotundas: un trazo, una predilección por las tizas cálidas, un aura. A lo mejor como andabas solo te imaginaste por compensación; la admiraste, tuviste miedo por ella, esperaste que fuera la única vez, casi te delataste cuando ella volvió a dibujar al lado de otro dibujo tuyo, unas ganas de reír, de quedarte ahí delante como si los policías fueran ciegos o idiotas.
Empezó un tiempo diferente, más sigiloso, más bello y amenazante a la vez. Descuidando tu empleo salías en cualquier momento con la esperanza de sorprenderla, elegiste para tus dibujos esas calles que podías recorrer de un solo rápido itinerario; volviste al alba, al anochecer, a las tres de la mañana. Fue un tiempo de contradicción insoportable, la decepción de encontrar un nuevo dibujo de ella junto a alguno de los tuyos y la calle vacía, y la de no encontrar nada y sentir la calle aún más vacía. Una noche viste su primer dibujo solo; lo había hecho con tizas rojas y azules en una puerta de garage, aprovechando la textura de las maderas carcomidas y las cabezas de los clavos. Era más que nunca ella, el trazo, los colores, pero además sentiste que ese dibujo valía como un pedido o una interrogación, una manera de llamarte. Volviste al alba, después que las patrullas relegaron en su sordo drenaje, y en el resto de la puerta dibujaste un rápido paisaje con velas y tajamares; de no mirarlo bien se hubiera dicho un juego de líneas al azar, pero ella sabría mirarlo. Esa noche escapaste por poco de una pareja de policías, en tu departamento bebiste ginebra tras ginebra y le hablaste, le dijiste todo lo que te venía a la boca como otro dibujo sonoro, otro puerto con velas, la imaginaste morena y silenciosa, le elegiste labios y senos, la quisiste un poco.
Casi en seguida se te ocurrió que ella buscaría una respuesta, que volvería a su dibujo como vos volvías ahora a los tuyos, y aunque el peligro era cada vez mayor después de los atentados en el mercado te atreviste a acercarte al garage, a rondar la manzana, a tomar interminables cervezas en el cafe de la esquina. Era absurdo porque ella no se detendría después de ver tu dibujo, cualquiera de las muchas mujeres que iban y venían podía ser ella. Al amanecer del segundo día elegiste un paredón gris y dibujaste un triángulo blanco rodeado de manchas como hojas de roble; desde el mismo café de la esquina podías ver el paredón (ya habían limpiado la puerta del garage y una patrulla volvía y volvía rabiosa), al anochecer te alejaste un poco pero eligiendo diferentes puntos de mira, desplazándote de un sitio a otro, comprando mínimas cosas en las tiendas para no llamar demasiado la atención. Ya era noche cerrada cuando oíste la sirena y los proyectores te barrieron los ojos. Había un confuso amontonamiento junto al paredón, corriste contra toda sensatez y sólo te ayudó el azar de un auto dando vuelta a la esquina y frenando al ver el carro celular, su bulto te protegió y viste la lucha, un pelo negro tironeado por manos enguantadas, los puntapiés y los alaridos, la visión entrecortada de unos pantalones azules antes de que la tiraran en el carro y se la llevaran.
Mucho después (era horrible temblar así, era horrible pensar que eso pasaba por culpa de tu dibujo en el paredón gris) te mezclaste con otras gentes y alcanzaste a ver un esbozo en azul, los trazos de ese naranja que era como su nombre o su boca, ella así en ese dibujo truncado que los policías habían borroneado antes de llevársela; quedaba lo bastante como para comprender que había querido responder a tu triángulo con otra figura, un círculo o acaso un espiral, una forma llena y hermosa, algo como un sí o un siempre o un ahora.
Lo sabías muy bien, te sobraría tiempo para imaginar los detalles de lo que estaría sucediendo en el cuartel central; en la ciudad todo eso rezumaba poco a poco, la gente estaba al tanto del destino de los prisioneros, y si a veces volvían a ver a uno que otro, hubieran preferido no verlos y que al igual que la mayoría se perdieran en ese silencio que nadie se atrevía a quebrar. Lo sabías de sobra, esa noche la ginebra no te ayudaría más a morderte las manos, a pisotear tizas de colores antes de perderte en la borrachera y en el llanto.
Sí, pero los días pasaban y ya no sabías vivir de otra manera. Volviste a abandonar tu trabajo para dar vueltas por las calles, mirar fugitivamente las paredes y las puertas donde ella y vos habían dibujado. Todo limpio, todo claro; nada, ni siquiera una flor dibujada por la inocencia de un colegial que roba una tiza en la clase y no resiste el placer de usarla. Tampoco vos pudiste resistir, y un mes después te levantaste al amanecer y volviste a la calle del garage. No había patrullas, las paredes estaban perfectamente limpias; un gato te miró cauteloso desde un portal cuando sacaste las tizas y en el mismo lugar, allí donde ella había dejado su dibujo, llenaste las maderas con un grito verde, una roja llamarada de reconocimiento y de amor, envolviste tu dibujo con un óvalo que era también tu boca y la suya y la esperanza. Los pasos en la esquina te lanzaron a una carrera afelpada, al refugio de una pila de cajones vacíos; un borracho vacilante se acercó canturreando, quiso patear al gato y cayó boca abajo a los pies del dibujo. Te fuiste lentamente, ya seguro, y con el primer sol dormiste como no habías dormido en mucho tiempo.
Esa misma mañana miraste desde lejos: no lo habían borrado todavía. Volviste al mediodía: casi inconcebiblemente seguía ahí. La agitación en los suburbios (habías escuchado los noticiosos) alejaban a la patrulla de su rutina; al anochecer volviste a verlo como tanta gente lo había visto a lo largo del día. Esperaste hasta las tres de la mañana para regresar, la calle estaba vacía y negra. Desde lejos descubriste otro dibujo, sólo vos podrías haberlo distinguido tan pequeño en lo alto y a la izquierda del tuyo. Te acercaste con algo que era sed y horror al mismo tiempo, viste el óvalo naranja y las manchas violetas de donde parecía saltar una cara tumefacta, un ojo colgando, una boca aplastada a puñetazos. Ya sé, ya sé ¿pero qué otra cosa hubiera podido dibujarte? ¿Qué mensaje hubiera tenido sentido ahora? De alguna manera tenía que decirte adiós y a la vez pedirte que siguieras. Algo tenía que dejarte antes de volverme a mi refugio donde ya no había ningún espejo, solamente un hueco para esconderme hasta el fin en la más completa oscuridad, recordando tantas cosas y a veces, así como había imaginado tu vida, imaginando que hacías otros dibujos, que salías por la noche para hacer otros dibujos.
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Julio Cortazar
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