sos el individuo mas al pedo del mundo nùmero

29/12/14

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Si bien sabemos que son necesarios, que nos permiten evolucionar y crecer, los cambios nos cuestan, porque nos obligan a corrernos de lo que conocemos (la zona de confort), para tener que enfrentarnos, a lo desconocido, a lo nuevo. Y eso nos sucede no solo en las grandes decisiones, esas que pueden cambiar en verdad el rumbo por que el que venimos, sino también en lo mas chiquito. ¿No te pasa que preferís elegir todos los días el mismo camino a la facultad en vez de innovar? Es que lo conocido nos da seguridad, contención, nos brinda la sensación de que todo está en orden, cada pieza en su lugar.
Pero, al mismo tiempo, eso de quedarnos parados en la misma baldosa, días tras días, inmóviles, no nos permite disfrutar de un mundo nuevo que está a nuestro alcance. Tanto que, cuando por fin nos animamos y saltamos a la siguiente baldosa, nos preguntamos por qué no lo hicimos antes y nos damos cuenta de todo lo que nos perdimos.
Lo bueno es que siempre estamos a tiempo de cambiar, de crecer. El esfuerzo, las ganas y la decisión nos enseñan el camino. Después de todo, ¿qué nos puede pasar si las cosas no salen del todo bien?. Aceptar que nos podemos equivocar como parte del proceso (en realidad como parte de la vida) es la llave para tranquilizarnos, quitarnos la mochila de la perfección y permitirnos, como decía la canción de Jorge Drexler, remar y remar hasta llegar a ver la luz de lo nuevo, al otro lado del río.

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